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Yoga y emociones: desarrollar el amor para superar el miedo

La ausencia de temor es la roca inexpugnable sobre la cual debemos erigir la morada de la vida espiritual.

 

Vive sin miedo de Paramahansa Yogananda

Afortunadamente, la ciencia actual nos permite conocer de forma detallada y profunda la manera en que las emociones influyen en nuestra salud psicofísica. La neurociencia, la psicología, la biología molecular y otras disciplinas científicas han contribuido para que hoy el hombre tenga una nueva visión de sí mismo, desde una perspectiva integradora y holística. De esta manera, las emociones resultan replanteadas y revalorizadas.

Positivas o negativas, constrictivas o expansivas, sostenidas u ocasionales, aceptables o inaceptables; nuevas dimensiones se abrieron para considerar e intentar comprender este fenómeno tan especial de la naturaleza humana.  Las emociones son inseparables de nosotros. Pero ¿son un aspecto primitivo que arrastramos de estados evolutivos anteriores y que deberíamos intentar superar?

El yoga enseña que la ecuanimidad mental es un objetivo a lograr para alcanzar el estado de paz interior que finalmente nos conduzca al estado de gozo que busca el yoga. ¿Pero dice reprimir? No, dice manejar, poner bajo nuestro control. Según Paramahansa Yogananda, «no podemos evitar que, de vez en cuando, alguna emoción nos asalte, pero sí podemos ver qué vamos a hacer con ella”.

Desde el punto de vista de las enseñanzas del yoga, podemos distinguir dos aspectos relacionados con la mente: uno inferior, denominado “Manas”, ligado a las sensaciones corporales, los sentidos y las emociones, y otro superior, “Budhi”, más cercano al alma y referido al intelecto y al discernimiento. El objetivo del yogui es lograr la unión (yoga viene de yug, unión), y el contacto consciente y directo con su alma, logrando de esta manera alcanzar el estado de gozo profundo e imperturbable. Para esto, lentamente debe ir transitando el camino del autoconocimiento y el autodominio, transfiriendo su conciencia paulatinamente a  niveles más elevados del Ser (desde el punto de vista de la sabiduría yóguica la encarnación del alma en el plano humano es la primera encarnación como ser auto-consciente, a diferencia de las otras especies animales que habitan el planeta.)

Entonces, volviendo a las emociones, ¿significa que el ser humano debe desecharlas, suprimirlas o superarlas completamente? No, más bien significa que debe hacer lo que está haciendo ahora desde la ciencia: tomar consciencia. Ahora, con la irrefutable demostración científica de qué son las emociones y cómo actúan y afectan nuestra vida y salud. Saber cuáles son positivas y cuáles no, o cuándo dejan de serlo. Saber cuándo ayudan y cuándo perjudican e incluso cómo usarlas, controlarlas, canalizarlas o estimularlas, según convenga.

Un abanico de emociones afectan nuestra psicología, en forma simultánea, alternada o antagónica, con sus neurotransmisores, con sus estados fisiológicos asociados, y sus consecuencias en las relaciones interpersonales.  Tratar de describirlas a todas y sus complejidades seguramente llevaría varios volúmenes. Sin embargo, podemos decir que dos ocupan los extremos del abanico y constituyen la base de las restantes: el Amor y el Miedo. El primero, positivo y expansivo, el segundo, negativo y constrictivo.

«El miedo es la raíz de la conciencia del ego” explicó Br. Santoshananda, monje de SRF, en un satsanga en Córdoba (Argentina, año 2011). Probablemente, este concepto podría interpretarse de otra manera, sin embargo es preciso considerarlo en el marco de las enseñanzas de Paramahansa Yogananda, pues, según el Maestro, «el ego es aquello que nos separa de Dios«. De esta manera, el miedo, como raíz de la conciencia del ego, adquiere un papel de relevancia en el fenómeno de la separación.

Efectivamente, el miedo nos separa de Dios, el miedo nos separa del prójimo, el miedo nos separa de nosotros mismos y de nuestra auténtica naturaleza. Es constrictivo, nos cierra y nos separa de la existencia que nos rodea. Desde el punto de vista de las enseñanzas del yoga, el miedo hunde nuestra cabeza en Avidya, la ignorancia y la ilusión individual. Sin embargo, el antídoto se encuentra en el otro extremo del abanico de las emociones: el Amor. Quizás por ello, cuando se le pidió a Cristo que resumiera lo más importante de los mandamientos, dijo: “Ama a Dios por sobre todas las cosas” (el miedo nos separa de Dios) “y ama al prójimo” (el miedo nos separa del prójimo), “como a ti mismo” (el miedo nos separa de nuestra auténtica naturaleza).

Por supuesto, no todos los temores son malos ni todos los amores son tan buenos. Los temores que surgen, por ejemplo, del instinto de conservación y que nos obligan a ser prudentes, son miedos saludables. Por su parte, los amores posesivos, rehenes del ego, que conducen a la apropiación, a la manipulación, e incluso a la anulación del otro, son tóxicos y perjudiciales. Pero ¿qué sucede cuando el miedo es el elemento predominante, el común denominador en la vida del hombre que, como hilván sutil, va entrelazando pensamientos, actitudes, gestos y decisiones? El hombre avanza contra su verdadera naturaleza -su alma- y perdiendo su armonía interior, enferma. En El Amante Cósmico, Yogananda advierte “si vives con miedo, la salud te abandonará”. En La ley del éxito enseña: “El temor agota la energía vital, es uno de los mayores enemigos de la fuerza de voluntad dinámica«. Mientras que en Autobiografía de un yogui, remarca: “Mira al miedo de frente y cesará de importunarte”. Para el Maestro, el miedo no era un tema menor en el desarrollo de la espiritualidad.

En Internet abunda información sobre los mecanismos fisiológicos activados por el miedo; (respiración,  sistema inmunológico, músculo cardíaco, etc.), comentarlos excede a la intención de esta nota, pues solo pretendemos destacar que el antídoto también está disponible: el Amor. Amar, significa contactarnos con ese sentimiento dentro nuestro, escarbar hasta encontrarlo, sacarlo a la luz,  y canalizarlo de la mejor manera posible. Amar es sanador, pero requiere de esfuerzo y de cierto espíritu de sacrificio. Es una meta a alcanzar, algo a lo que hay que llegar. Sin embargo, el miedo está aquí y ahora y no requiere de esfuerzo, se trata simplemente de dejarse arrastrar sin oponer resistencia.

Ahora bien, sabemos que el temor reside en el ego y lo sostiene, ¿Dónde reside, entonces el amor, con el que deberíamos poder amarnos a nosotros mismos, al prójimo y a Dios? Ese amor reside en nuestra alma y es su esencia. Solo poniéndonos en contacto con nuestro verdadero y gozoso Ser, lograremos experimentarlo. Pero qué sucede: no nos animamos a iniciar ese camino, sentimos miedo, porque para experimentar el amor, es preciso bajar la guardia, abrirnos a los demás, aceptar y aceptarnos, entregarnos y comprometernos. Para amar, necesitamos ir más allá, trascender los límites del mezquino amor por mis seres queridos, por lo mío, para expandirnos hacia el otro y hacia la vida, incluso con el riesgo de no ser comprendidos, ser puestos a prueba y  sufrir. Pero, amar correctamente, amar como requería Cristo, precisa de fuerza y valentía. De esta manera, amar es para las personas fuertes y decididas,  con convicciones, por eso urge Yogananda en su libro Vive Sin Miedo “Despierta la fuerza interior de tu alma”.

Finalmente, las técnicas del yoga ofrecen las herramientas necesarias para iniciar ese proceso. Independientemente de las convicciones religiosas, eras, culturas y latitudes, el yoga es una herramienta universal que permite aquietar nuestra mente, calmar nuestro  corazón, dejar morir de inanición el temor, para entrar en contacto con nuestro Ser, con lo divino, y con la paz imperturbable. La meta es  lograr el estado de amor en nuestra consciencia abriendo ante nosotros, como se refirió Carl Jung en relación al yoga,  “un mundo de posibilidades jamás soñadas”.

Un sinnúmero de grandiosas posibilidades nos espera si tenemos el valor de franquear los confines de nuestros temores y acatar el llamado de nuestra alma.”

Paramahansa Yogananda

Fuentes:

Vive sin miedo

El Amante Cósmico

La Ley del Éxito

Autobiografía de un Yogui

Le sugerimos visitar la siguiente meditación guiada de Paramahansa Yogananda sobre el amor:  Meditación guiada sobre expandir el amor

 

6 comentarios en “Yoga y emociones: desarrollar el amor para superar el miedo

  1. quiero recomendaciones para leer me encanto esta pagina

    1. Hola Celeste. Gracias por tu comentario. Te recomendamos el libro «Autobiografía de un yogui». Si ya lo has leído, entonces la serie «La Búsqueda Eterna», «El Amante Cósmico» y «El Viaje a la Iluminación», que son una recopilación de varias conferencias que dio el Maestro Yogananda.

      Saludos cordiales.

      Guillermo Ricci
      SEMILLAS DE LUZ – Libros

  2. Se parte del desconocimiento por parte del hombre de su naturaleza verdadera, podemos partir del conocimiento de que nada nos pertenece, que todo es prestado por la Divinidad para nuestra evolución, expansión y aprendizaje, y que además nuestra naturaleza material no es un principio Divino, sino distintos estados de vibración, El Tibetano decía: «La materia es la vibración más baja del Espíritu y el Espíritu es la vibración más alta de la materia». Por lo tanto no tenemos nada que defender y proteger, sino respetar nuestro vehículo que nos fue dado, y dar cuenta de cómo lo hemos utilizado para nuestra evolución y para la evolución de los demás. También el desconocimiento de que todo en la naturaleza es Amor, y de que todos estamos interconectados energéticamente, y de la contribución que hagamos depende el conjunto, como dependemos también del él. Cuando comprendamos que no somos el cuerpo, ni lo que sentimos y tampoco lo que pensamos, sino que somos los maestros de nuestro cuerpo, emociones y pensamientos, y no nos identificamos con ellos, cada vez estaremos más desprendidos de posesiones y preocupaciones, tanto físicas, emocionales como mentales, pasando al plano de nuestra Alma, bueno gracias por permitirme expresarme, un abrazo.

    1. Gracias Pablo. Muy buena explicación!

  3. Estimado Guillermo:
    Como siempre, atinado, claro y directo en sus conceptos. Me siento reflejada en lo que expresa y cita del Maestro Yogananda, considero que el miedo irracional, es un fantasma creado por nuestra mente para que una vez más, y por nuestra parte de naturaleza humana, aprendamos por defecto lo maravilloso que es el Amor y la Confianza por Nuestro Creador y por nosotros mismos. Muchas gracias! Bendiciones para usted. Gabriela*

    1. Gracias por su comentario Gabriela, me alegro que le haya gustado el escrito!

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