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Yoga, Patrimonio Inmaterial de la Humanidad: Recuperando la espiritualidad. (El Yoga que fue es el yoga que vuelve.)

 El  Yoga como  «sistema de investigación espiritual» . Ofrecerlo despojado de espiritualidad es como ofrecer un plato de comida sin comida.

Al Maestro Paramahansa Yogananda le llamaba mucho la atención la prodigiosa inteligencia de Albert Einstein; de hecho, en el capítulo “La Ley de los Milagros” de su famosa Autobiografía de un yogui, cita en varias oportunidades la Teoría de la Relatividad. Y no puedo evitar recordar a Einstein con su famosa frase “Dios no juega a los dados”, cuando observo el desarrollo que viene experimentando el yoga en los últimos años.

¿Es casual el gran desarrollo de la neurociencia, con el hecho de que India tenga un Primer Ministro practicante de yoga, junto con la decisión de la ONU de celebrar el Día Internacional del yoga, la Unesco designarlo como Patrimonio de la Humanidad y en simultaneo el estreno de la película Awake, la vida de Yogananda, considerado el Padre del yoga en Occidente?  Seguro que no es casual… Dios no juega a los dados.

Son señales ciertas de que transcurre un tiempo distinto para el yoga. Un tiempo signado por el cierre de un ciclo. Un tiempo signado por la seriedad, por el aclarar y poner en su lugar separando la paja del trigo.

Por otra parte, ¿Es casualidad también que esta notoriedad y difusión del yoga se presente ahora, cuando décadas tras décadas las religiones organizadas, que fueron los reservorios de la espiritualidad, han perdido cantidades importantes de sus adeptos? Tampoco lo es. El yoga, como práctica espiritual no religiosa y muy anterior a todos los sistemas religiosos, viene a apuntalar la espiritualidad del hombre occidental, sin distinción de credos ni ideologías.

Esto podría haber sucedido antes, pero no era tiempo. La mentalidad del hombre occidental no estaba preparada para entender la trascendencia del yoga. Quizás por la inercia del materialismo, el “karma” que motorizó la colonización de toda América, los ingleses y franceses por el norte, españoles y portugueses por el sur; el hombre occidental y especialmente el del nuevo continente, se quedó con lo único que pudo entender: El yoga como actividad física.

Pero el Hatha Yoga, la rama del yoga que se dedica especialmente al aspecto físico, representa en el mejor de los casos, tan sólo la octava parte del yoga (si aplicáramos una proporción directa a los 8 pasos de Patánjali). Más como aclara Yogananda en un pie de página de su Autobiografía “es una rama poco usada por los yoguis dedicados a la obtención de la liberación espiritual.”, que es en realidad la razón de ser del yoga.

De esta manera, reducido a una mera actividad física, un hecho material; y desprovisto de su filosofía, de su metafísica y espiritualidad, el Hatha Yoga poco a poco pasó de ser un método para mantener la salud y procurar la longevidad, a ser una moda y una mercadería no exenta de esnobismo.

Siguiendo la inercia natural del materialismo, en occidente nos dedicamos a reinventar el yoga, creando una diversidad de estilos, como una manera de apropiarse del yoga, poner el sello personal (incluidos patentamientos y propiedad intelectual, claro está), al punto de pretender registrar posturas de yoga como si hubieran sido inventadas por nosotros. (Tengamos en cuenta que hay fuentes serias que lo remontan a 15.000 años atrás, mientras que las más conservadoras solamente lo sitúan en 8 mil años)

No hace mucho, un famoso instructor de EEUU perdió un juicio con el Gobierno de la Rep. de la India, tras su pretensión de patentar algunas posturas de yoga como de su autoría. Y fue esta especie de fiebre del hombre occidental por crear nuevos yogas, lo que motivó al Primer Ministro de la India, Narendra Modi, a salir en defensa de esa antigua disciplina, que es universalmente reconocida como patrimonio de todos en su tierra natal.

Desde el Yoga-Acrobático, pasando por el Yoga-Fitness, el Yoga-Tango y tantos otros “estilos o sistemas de yoga”, hasta caer en el Yoga-Desnudo, o el Beer-Yoga, los occidentales no nos privamos de nada y dimos rienda suelta a la imaginación (y al comercio).  Pero no ha sido tanto los elemento que se agregaron a la práctica física del yoga (pesas, cintas, pelotas, temperatura ambiente y un largo etcétera) lo que ha desfigurado su concepto original, sino fundamentalmente lo que le ha sido quitado: Su espiritualidad.

El gobierno de la Rep. de la India ha logrado el reconocimiento internacional del yoga como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad a través de la UNESCO, posteriormente de que en Diciembre del 2014 la ONU, a solicitud del Primer Ministro Narenda Modi, designara el 21 de Junio como “Día Internacional del Yoga”.

Con una preocupación legítima sobre la difusión interna y la correcta comprensión a nivel internacional de esta valiosa disciplina de India, su gobierno creó el Ministerio de Ayurveda y Yoga. De esta manera, mediante el envío de instructores propios, formados en la práctica original del yoga, recorriendo los distintos países de occidente, el Gobierno de India planifica rectificar la práctica que hacemos del yoga, rescatando el Hatha Yoga a su estado original. Restituidas las bases de esta etapa del yoga, le queda al practicante, adeptos e instructores, de acuerdo a su comprensión, sumar en mayor o menor medida la espiritualidad del yoga, que es aplicable a cualquier religión o creencia, incluso el ateísmo.

Desde el sabio Patánjali (s.II AC) en adelante, e incluso muy anteriores a él, han sido muchos los yoguis y santos de distintas religiones que alcanzaron la iluminación. Paramahansa Yogananda (1893 – 1952), considerado Padre del Yoga en occidente define claramente en su Autobiografía al yoga como un «sistema de investigación espiritual», y la meditación es su principal herramienta de investigación. Ofrecer el yoga al hombre moderno vaciado de su espiritualidad es como ofrecer a un hambriento un plato de comida sin comida.

«Aliviar el sufrimiento de un semejante significa ayudar a los demás como nos gustaría que nos ayudasen a nosotros si estuvieramos en las mismas condiciones.  Tanto si la persona necesitada se encuentra a nuestro alrededor  o en un país lejano – en cualquier lugar-, todo aquel que entre en estrecho contacto con nosotros, ya sea física, mental o espiritualmente, es nuestro prójimo.

El deber de asistir  a nuestros semejantes no consiste necesariamente en darles auxilio material. Proporcionar ayuda física al prójimo es bueno, y brindarle asistencia mental y moral para que pueda ayudarse a sí mismo es aún mejor; pero transmitirle la conciencia divina y liberarle de la ignorancia mediante la inspiración espiritual es la ayuda más elevada que puede ofrecerse. Se debe servir al prójimo de manera apropiada teniendo en cuenta esos criterios. «

Segunda Venida de Cristo, Vol 2, Discurso 53
Paramahansa Yogananda

“Para quien omite meditar no existe tranquilidad; para quien carece de paz, ¿cómo podrá haber felicidad?” 

(Cap II, Vers 66)  Dios Habla con Arjuna (El Bhagavad Guita)

 

07 de Marzo 2017
El Primer Ministro de la República de la India, Narendra Modi homenajeando a Paramahansa
Yogananda en el Centenario de la creación de Yogoda Satsanga Society of India.

 

 Link a una práctica básica de yoga promovida por el gobierno de India con motivo de la 1ª Celebración del Día Internacional del Yoga el 21 de Junio del 2015

Common Yoga Protocol 2016 Spanish

Pasado a papel (material gratuito): PRACTICA DEL YOGA PROMOVIDA POR EL GOBIERNO DE LA INDIA

Common Yoga Protocol 2017 Spanish

 

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Yoga y calidad de vida

La realidad no puede reflejarse fielmente en una conciencia agitada por los gustos y las aversiones, con sus inquietos deseos y pasiones y las irritantes emociones que éstos engendran: la ira, los celos, la avaricia y la caprichosa susceptibilidad.”

La segunda venida de Cristo, Vol. III, Paramahansa Yogananda

¿Qué fin persigue la práctica del yoga? ¿Qué beneficios desea obtener quien lo practica? El yoga y sus practicantes no buscan nada distinto que el resto de las personas: la felicidad.

Con dedicación y constancia, El yogui aplica técnicas y prescripciones, con la intención de lograr una calidad de vida satisfactoria y realizar el estado imperturbable del gozo, correspondiente a estados de conciencia más elevados. Sigue leyendo Yoga y calidad de vida

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Yoga y emociones: desarrollar el amor para superar el miedo

«En el amor no hay temor, sino que el perfecto amor echa fuera el temor; porque el temor lleva en sí castigo. De donde el que teme, no ha sido perfeccionado en el amor.»
Evangelios: 1 Juan 4:18


«La ausencia de temor es la roca inexpugnable sobre la cual debemos erigir la morada de la vida espiritual.»

Vive sin miedo de Paramahansa Yogananda


Afortunadamente, la ciencia actual nos permite conocer de forma detallada y profunda la manera en que las emociones influyen en nuestra salud psicofísica. La neurociencia, la psicología, la biología molecular y otras disciplinas científicas han contribuido para que hoy el hombre tenga una nueva visión de sí mismo, desde una perspectiva integradora y holística. De esta manera, las emociones resultan replanteadas y revalorizadas.

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