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Paramahansa Yogananda

Paramahansa Yogananda

Paramahansa Yogananda, Maestro de Mahatma Gandhi y considerado Padre del Yoga en Occidente (1893 / 1952). Autor del célebre libro Autobiografía de un Yogui, fue uno de los precursores más importantes del yoga en occidente, trayendo la técnica de Kriya Yoga, una de las ramas más destacadas del Raja Yoga, en 1920. Antes de su viaje a América fundó Yogoda Satsanga Society of India, a la que denominaría Self_Realization Fellowship en Estados Unidos. En español se conocería luego como Asociación de Auto-Realización, contando en nuestra Provincia de Córdoba, Argentina; con el Centro más antiguo de América del Sur.

Licenciado en Filosofía y Letras, Paramahansa Yogananda, fue un prolifero escritor de la más elevada espiritualidad del siglo XX, siendo considerado uno de los autores más prominentes en ese género literario. El Gurú de Gandhi perteneció a un linaje importante del yoga en India: Mahavatar Babaji, Lahiri Mahasaya y Swami Sri Yukteswar. Siendo un yogui que alcanzó la liberación, entrando frecuentemente en el estado de samadhi, fue también un Swami representante del Hinduismo en el Congreso Internacional de Religiones, celebrado en la ciudad de Boston en 1920.

Además de la difusión de la técnica de Kriya Yoga en Occidente, Paramahansaji manifesto que parte de su misión también era demostrar las grandes coincidencias entre el Hinduísmo y el Cristianismo, representados por Bhagavan Krishna y Jesuscristo, como los dos grandes avatares de oriente y occidente.

Muchas de sus conferencias, de las cuales tomaba nota taquigráfica Sri Daya Mata y de las técnicas yóguicas que el gurú enseñaba, quedaron plasmadas en lo que luego se denominó las Lecciones de SRF. También en varios libros de su autoría, como la serie: La Búsqueda Eterna, El Amante Cósmico y El Viaje a la Iluminación. Hacia los últimos años de su vida, ya viviendo en un estado de éxtasis permanente, denominado Nirvikalpa Samadhi, desde ese elevado estado de supraconciencia realizó dos interpretaciones excepcionales. Una del Bhagavad Guita, que denominó Dios Habla con Arjuna, y otra de Los Evangelios, conocida como La Segunda Venida de Cristo. Estas dos obras monumentales fueron resumidas posteriormente, bajo el nombre de El Yoga del Bhagavad Guita y El Yoga de Jesús, respectivamente..

Muchos otros escritos salieron de la prolífera pluma del gran Maestro, entre ellos un libro de poesías, donde la devoción ocupó un papel central: Susurros de la Eternidad.

Emulando a su amado Gurú Swami Sri Yukteswar, quien por encargo de Mahavatar Babaji había escrito la obra La Ciencia Sagrada, Yoganandaji plasmó en papel su conferencia de 1920 en un título denominado La Ciencia de la Religión: dos obras que no solamente se adentran en la más elevada espiritualidad, sino que incursionan tanto en la milenaria astrología de la India, como en una psicología naciente en 1920.

SÉ FELIZ, HIJO MÍO – Poesía del Libro SUSURROS DE ETERNIDAD

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Foro Permanente de Yoga Córdoba

Buena Noticia! 

El 20 de Junio 2018, como parte de la celebración del Día Internacional del Yoga, quedó constituido el Foro Permanente de Yoga Córdoba.

Como lo anunciamos en nuestro Blog, en la nota Yoga Patrimonio de la Humanidad, y a instancia del Consulado General Honorario de la India, y con la participación de numerosas Escuelas e Instructores de yoga de Córdoba, quedó conformado este Foro provincial, que tiene por objeto difundir la actividad en distintos estamentos sociales y que será también el canal a través del cual el Ministerio de Ayurveda y Yoga, creado por el actual Gobierno de India, nivelará y certificará a los instructores que ofrecen clases de yoga.

Con la concurrencia de más de 2000 personas, el Polideportivo General Paz se vistió de fiesta y ofreció a los concurrentes un nutrido número de actividades. Clases de yoga con distintas orientaciones, música y danza la India, películas y varios stand ofrecieron una gran variedad de actividades y propuestas.

                                                                  Video 

Semillas de Luz estuvo presente ofreciendo su literatura de espiritualidad y yoga, y aportando el sonido durante el evento.

La idea es difundir la creación de este Foro e invitar a todos los Institutos, Escuelas e Instructores independientes a incorporarse y participar de las distintas actividades. En la primera reunión del Foro se definieron distintas áreas de trabajo, formándose entre otras las Comisiones de Educación, Fuerzas de Seguridad, Tercera Edad, Empresas, etc. Semillas de Luz va a colaborar especialmente en los trabajos de difusión de las actividades a través de la Comisión de Redes Sociales.

Para más información puedes contactar al Foro Permanente de Yoga Córdoba en siguiente perfil de Facebook:

https://www.facebook.com/foro.permanente.de.yoga.cordoba/

o bien al Consulado General Honorario de la India:

https://www.facebook.com/consulado.de.india/
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Amar es una decisión

En relación a la consulta en Facebook del 16 de Febrero 2018:

Encuesta rápida. Conteste con «Si» o «No»: ¿Amar es opcional?

Mi punto de vista:

La pregunta es tramposa, no por ambigua, sino porque simplifica demasiado un tema que es complejo. El ser humano es un ser complejo, luego el amor refleja esa complejidad. Pero la intención era detenernos a pensar hasta qué punto desarrollar el amor en algún sentido puede ser una decisión.

Cada uno de los amigos que contestaron lo hicieron considerando una perspectiva particular del amor. Eso está muy claro, no hace falta ser clarividente para darse cuenta de eso. Muchos tomaron la acepción más corriente: “el amor de pareja”, otros “el amor madre-hijo”, otros “el amor universal” etc.

En lo personal, creo que el amor es en gran medida una decisión, una opción que podemos elegir o no. Diría en un 80% para graficarlo de alguna manera y reservo el 20% restante para una parte neurálgica del amor: El amor instintivo, el que surge de la atracción sexual y el amor de madre a hijo. ¿Pero qué pasa con el resto de las manifestaciones del amor, el amor hacia los amigos, hacia el resto de la familia, o más aún “el amor al prójimo”, o “el amor a Dios”?

El término “amor” comienza a complicarse a medida que nos vamos alejando de lo meramente instintivo y de lo “yo, mi, mío” para explorar regiones extrañas como “el prójimo” o aún más, “Dios”, ese Eterno Desconocido.

La mayoría de ustedes saben que soy estudiante desde hace muchos años de las enseñanzas de ese gran yogui y santo de la India, Paramahansa Yogananda (1893-1952), entonces no voy a intentar apropiarme de sus enseñanzas.

Partiendo de lo general hacia lo particular como enseña la filosofía, que debe hacerse, P. Yogananda, al igual que todos los santos que alcanzaron la iluminación nos revela esta verdad: “Dios es amor, así pues, su plan para la creación no puede basarse sino en el amor

Con esto nos dice que el origen y el fin de la creación es el amor, pero cuando ese amor se manifiesta en este plano de la dualidad y se expresa a través del corazón humano, adquiere distintas formas y matices.

Sin embargo P.Yogananda nos advierte también: «En este mundo, el amor presupone dualidad; nace del intercambio mutuo de sugestión o sentimiento entre dos o más seres. Incluso los animales expresan un cierto tipo de amor por los demás y por sus crías. En muchas especies, cuando la pareja muere, la otra sucumbe poco después. Pero este amor es instintivo en los animales; ellos no son responsables de su amor. Los humanos, por otra parte, tienen una consciente autodeterminación en el intercambio de amor con los demás.» (Del libro “El Amante Cósmico”)

“Los humanos tienen autodeterminación en el intercambio de amor” ¿Y cómo es esto?

Dejando de lado la atracción instintiva (pareja, madre-hijo), de ahí en adelante es la plasticidad de nuestra mente la que va a determinar si el amor surge, se desarrolla, se sostiene o muere. P.Yogananda lo expresaba de esta manera: “La mente es elástica, para el lado que la tires, para ese lado cederá!

Es decir, por ejemplo, de una mera atracción sexual, podemos permitir que nuestra mente se asiente sobre esa otra persona y pasando de simplemente estar enfocada en ella, a convertirse en esa fascinación que llamamos enamoramiento. Si no fuera así, todos estaríamos enamorados por igual de los más bellos exponentes del sexo opuesto, y esto no sucede, necesitamos que nuestra mente se obsesione con ella.

O incluso, si amar no fuera una elección, para quienes somos cristianos, ¿Cómo podríamos abordar los dos mandamientos más importantes que dejó Cristo? “Ama a Dios” y “Ama a tu prójimo”.  En ambos casos, no solamente hay una decisión de querer hacerlo o no, de nuestra parte, sino además un trabajo, un esfuerzo consciente por llegar a eso.

En relación al prójimo, aun siendo nuestro enemigo, podemos aprovechar la “elasticidad” de nuestra mente para alimentar en ella el “medio vaso lleno” en relación al otro. Sus virtudes, su condición de hermano, su derecho a equivocarse, las intenciones que lo movilizan a pesar de estar errado, etc, hasta alcanzar manifestaciones del amor como la tolerancia, la comprensión e incluso la compasión, etc.

Pero ¿Y el amor a Dios?, ¿A ese ser desconocido?… lo ponemos de nuevo en el muro de Facebook y vemos las distintas opiniones.

Guillermo Ricci – Semillas de Luz

 

 

 

 

 

 

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Yoga y Espiritualidad

Como está expresado en la nota Yoga, Patrimonio Inmaterial de la Humanidad, el yoga viene a colaborar con la espiritualidad del hombre occidental. Como algo que cae por su propio peso, pero no a ocupar el lugar de nuestras religiones tradicionales, sino a complementarse con ellas, para contribuir a la espiritualidad del hombre moderno, agobiado por el ritmo de vida.

¿ES EL YOGA UNA RELIGIÓN?

El origen del yoga se pierde en la noche de los tiempos de la milenaria India, siendo aún causa de estudio y discusión. Desde quienes sostienen que el yoga existió siempre, pasando por los que le asignan 15 mil años de antigüedad, hasta los primeros testimonios arqueológicos de las ruinas de Mohenjo-Daro hacia el año 3.000 a.C., se ha visto entremezclado a lo largo de los milenios con distintas escuelas filosóficas y religiones.

A fin de aclarar un poco el origen del yoga y diferenciarlo de diversas religiones como la Vedanta o el Hinduismo, el actual gobierno de India, encabezado por Narendra Modi ha expresado en forma categórica que el yoga es anterior a todos los sistemas religiosos de India.

Reordenado hacia el siglo II a.C. por un santo de nombre Patánjali, hace menos de 100 años fue vuelto a explicar por Paramahansa Yogananda (1893 / 1952), esta vez para el hombre occidental, razón por la cual Paramahansa Yogananda es considerado Padre del Yoga en Occidente.

Sin embargo, Yogananda destaca el  hecho de que los grandes credos son coincidentes en los principios que sustentan y diferencia a éstos del yoga, al que considera una ciencia, para desarrollar la espiritualidad partiendo desde cualquiera de las religiones verdaderas. (Se refería como verdaderas a las religiones que fueron validadas con el transcurso de los siglos Hinduísmo, Judaismo, Budismo, Cristianismo, Mahometanismo, etc.)

En el Prefacio del libro “El Yoga de Bhagad Guita” se destaca su definición de Yoga: “El yoga es una profunda ciencia cuyo objeto es el desarrollo del infinito potencial de la mente y el alma humana.”  Es necesario remarcar en esta definición la palabra “ciencia” pues la filosofía nos enseña que “ciencia” y “religión” pertenecen a dos tipos de conocimientos distintos; uno basada en la técnica de  ”la teoría, tesis y demostración” y la otra en “la reflexión del pensamiento sumada a la fe”.

Para comprender mejor cual es la relación que guarda el yoga con la espiritualidad y la religión conviene hacer una analogía con la música:

¿Podemos decir que el piano es la música, o que el ejecutante o la partitura lo son?

No, la música surge por la combinación de esos tres elementos: «ejecutante», «partitura» e » instrumento».

Ahora bien:

“La partitura» ocuparía el lugar correspondiente a los libros sagrados de cualquiera de las religiones tradicionales (Biblia, Bhagavad Guita, Coran, etc). Estos libros, al igual que una partitura, nos dicen todo en relación a la espiritualidad («la música»), pero la partitura no suena por sí misma.  No es música.

“El ejecutante» sería el buscador espiritual o el creyente. La persona que desea incorporar a su vida esas enseñanzas.  «El ejecutante» por si sólo tampoco suena, solamente puede accionar sobre el instrumento.

“El instrumento» es nuestra mente, la que conecta al ejecutante con la “partitura” de su religión. Como consecuencia de esa combinación surge la “Música»; es decir, surge su espiritualidad.

Esta espiritualidad que se manifiesta a través de su estado de consciencia, está determinada por el grado de conexión que ha logrado con lo divino, como producto de las experiencias internas (místicas) y de haber asimilado con todo su ser los valores y enseñanzas contenidas en su religión y aplicarlos en su vida.

Pero siguiendo la analogía con la música, ¿Qué sucede si el “instrumento” de nuestra mente está desafinado? Por muy bella que sea la partitura (por muy elevada que sea la religión) y aun contando con la mejor intención del ejecutante, la música sonará muy mal. En la práctica musical aun los más rudimentarios instrumentos de percusión requieren algún tipo de afinación. Es necesario “afinar” el instrumento de la mente.

En el cristianismo la idea de que la mente es un instrumento ineludible para desarrollar la espiritualidad se expresa claramente en lo que probablemente sea el versículo más importante de los Evangelios: Cuando a Jesucristo se le pregunta cuál es el mandamiento de mayor importancia, él responde: “Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con todo tu ser y con toda tu mente.” (Mateo 22:37, Lucas 10:27)

Paramahansa Yogananda, recuerda permanentemente la cita bíblica “Aquietaos y sabed que yo soy Dios.” No es posible una experiencia espiritual si la mente no se encuentra sosegada. Este concepto ha sido refrendado a través de los milenios por todas las grandes religiones.

El  yoga, como método científico ofrece la posibilidad de educar la mente, pacificarla y desarrollar su potencia para aumentar su sintonía y receptividad con lo divino. De esta manera se acelerará el surgimiento de la espiritualidad del practicante,  y  tendrá lugar la experiencia mística en la que indefectiblemente desembocará la práctica correcta de cualquiera de las grande religiones.

El gran Maestro lo dice con inigualable claridad en un pasaje del libro “El Yoga de Jesús*1:

“Todas las religiones verdaderas conducen a Dios, pero algunos senderos implican mayor demora, en tanto que otros son más cortos. Sin importar cuál de las religiones dispuestas por Dios sea la que uno siga, las creencias de todas ellas se fundirán en una ÚNICA e IDÉNTICA experiencia común de Dios. El yoga es el sendero unificador que transitan todos los buscadores religiosos a medida que se acercan finalmente a Dios. Antes que uno pueda llegar a Él, debe existir el “arrepentimiento” que aparta de la ilusoria materia a la conciencia y la dirige hacia el reino de Dios que mora en nuestro interior. Este recogimiento de la conciencia lleva la fuerza vital y la mente hacia adentro (…). La unión final con Dios y las etapas que comprenden esta unión son universales. Esto es yoga, la ciencia de la religión (…)

*1: El «Yoga de Jesús«: Resumen de los tres volúmenes de «La Segunda Venida de Cristo«, magistral interpretación de los Evangelios.