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Foro Permanente de Yoga Córdoba

Buena Noticia! 

El 20 de Junio 2018, como parte de la celebración del Día Internacional del Yoga, quedó constituido el Foro Permanente de Yoga Córdoba.

Como lo anunciamos en nuestro Blog, en la nota Yoga Patrimonio de la Humanidad, y a instancia del Consulado General Honorario de la India, y con la participación de numerosas Escuelas e Instructores de yoga de Córdoba, quedó conformado este Foro provincial, que tiene por objeto difundir la actividad en distintos estamentos sociales y que será también el canal a través del cual el Ministerio de Ayurveda y Yoga, creado por el actual Gobierno de India, nivelará y certificará a los instructores que ofrecen clases de yoga.

Con la concurrencia de más de 2000 personas, el Polideportivo General Paz se vistió de fiesta y ofreció a los concurrentes un nutrido número de actividades. Clases de yoga con distintas orientaciones, música y danza la India, películas y varios stand ofrecieron una gran variedad de actividades y propuestas.

                                                                  Video 

Semillas de Luz estuvo presente ofreciendo su literatura de espiritualidad y yoga, y aportando el sonido durante el evento.

La idea es difundir la creación de este Foro e invitar a todos los Institutos, Escuelas e Instructores independientes a incorporarse y participar de las distintas actividades. En la primera reunión del Foro se definieron distintas áreas de trabajo, formándose entre otras las Comisiones de Educación, Fuerzas de Seguridad, Tercera Edad, Empresas, etc. Semillas de Luz va a colaborar especialmente en los trabajos de difusión de las actividades a través de la Comisión de Redes Sociales.

Para más información puedes contactar al Foro Permanente de Yoga Córdoba en siguiente perfil de Facebook:

https://www.facebook.com/foro.permanente.de.yoga.cordoba/

o bien al Consulado General Honorario de la India:

https://www.facebook.com/consulado.de.india/
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Amar es una decisión

En relación a la consulta en Facebook del 16 de Febrero 2018:

Encuesta rápida. Conteste con “Si” o “No”: ¿Amar es opcional?

Mi punto de vista:

La pregunta es tramposa, no por ambigua, sino porque simplifica demasiado un tema que es complejo. El ser humano es un ser complejo, luego el amor refleja esa complejidad. Pero la intención era detenernos a pensar hasta qué punto desarrollar el amor en algún sentido puede ser una decisión.

Cada uno de los amigos que contestaron lo hicieron considerando una perspectiva particular del amor. Eso está muy claro, no hace falta ser clarividente para darse cuenta de eso. Muchos tomaron la acepción más corriente: “el amor de pareja”, otros “el amor madre-hijo”, otros “el amor universal” etc.

En lo personal, creo que el amor es en gran medida una decisión, una opción que podemos elegir o no. Diría en un 80% para graficarlo de alguna manera y reservo el 20% restante para una parte neurálgica del amor: El amor instintivo, el que surge de la atracción sexual y el amor de madre a hijo. ¿Pero qué pasa con el resto de las manifestaciones del amor, el amor hacia los amigos, hacia el resto de la familia, o más aún “el amor al prójimo”, o “el amor a Dios”?

El término “amor” comienza a complicarse a medida que nos vamos alejando de lo meramente instintivo y de lo “yo, mi, mío” para explorar regiones extrañas como “el prójimo” o aún más, “Dios”, ese Eterno Desconocido.

La mayoría de ustedes saben que soy estudiante desde hace muchos años de las enseñanzas de ese gran yogui y santo de la India, Paramahansa Yogananda (1893-1952), entonces no voy a intentar apropiarme de sus enseñanzas.

Partiendo de lo general hacia lo particular como enseña la filosofía, que debe hacerse, P. Yogananda, al igual que todos los santos que alcanzaron la iluminación nos revela esta verdad: “Dios es amor, así pues, su plan para la creación no puede basarse sino en el amor

Con esto nos dice que el origen y el fin de la creación es el amor, pero cuando ese amor se manifiesta en este plano de la dualidad y se expresa a través del corazón humano, adquiere distintas formas y matices.

Sin embargo P.Yogananda nos advierte también: “En este mundo, el amor presupone dualidad; nace del intercambio mutuo de sugestión o sentimiento entre dos o más seres. Incluso los animales expresan un cierto tipo de amor por los demás y por sus crías. En muchas especies, cuando la pareja muere, la otra sucumbe poco después. Pero este amor es instintivo en los animales; ellos no son responsables de su amor. Los humanos, por otra parte, tienen una consciente autodeterminación en el intercambio de amor con los demás.” (Del libro “El Amante Cósmico”)

“Los humanos tienen autodeterminación en el intercambio de amor” ¿Y cómo es esto?

Dejando de lado la atracción instintiva (pareja, madre-hijo), de ahí en adelante es la plasticidad de nuestra mente la que va a determinar si el amor surge, se desarrolla, se sostiene o muere. P.Yogananda lo expresaba de esta manera: “La mente es elástica, para el lado que la tires, para ese lado cederá!

Es decir, por ejemplo, de una mera atracción sexual, podemos permitir que nuestra mente se asiente sobre esa otra persona y pasando de simplemente estar enfocada en ella, a convertirse en esa fascinación que llamamos enamoramiento. Si no fuera así, todos estaríamos enamorados por igual de los más bellos exponentes del sexo opuesto, y esto no sucede, necesitamos que nuestra mente se obsesione con ella.

O incluso, si amar no fuera una elección, para quienes somos cristianos, ¿Cómo podríamos abordar los dos mandamientos más importantes que dejó Cristo? “Ama a Dios” y “Ama a tu prójimo”.  En ambos casos, no solamente hay una decisión de querer hacerlo o no, de nuestra parte, sino además un trabajo, un esfuerzo consciente por llegar a eso.

En relación al prójimo, aun siendo nuestro enemigo, podemos aprovechar la “elasticidad” de nuestra mente para alimentar en ella el “medio vaso lleno” en relación al otro. Sus virtudes, su condición de hermano, su derecho a equivocarse, las intenciones que lo movilizan a pesar de estar errado, etc, hasta alcanzar manifestaciones del amor como la tolerancia, la comprensión e incluso la compasión, etc.

Pero ¿Y el amor a Dios?, ¿A ese ser desconocido?… lo ponemos de nuevo en el muro de Facebook y vemos las distintas opiniones.

Guillermo Ricci – Semillas de Luz

 

 

 

 

 

 

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Yoga y Espiritualidad

Como está expresado en la nota Yoga, Patrimonio Inmaterial de la Humanidad, el yoga viene a colaborar con la espiritualidad del hombre occidental. Como algo que cae por su propio peso, pero no a ocupar el lugar de nuestras religiones tradicionales, sino a complementarse con ellas, para contribuir a la espiritualidad del hombre moderno, agobiado por el ritmo de vida.

¿ES EL YOGA UNA RELIGIÓN?

El origen del yoga se pierde en la noche de los tiempos de la milenaria India, siendo aún causa de estudio y discusión. Desde quienes sostienen que el yoga existió siempre, pasando por los que le asignan 15 mil años de antigüedad, hasta los primeros testimonios arqueológicos de las ruinas de Mohenjo-Daro hacia el año 3.000 a.C., se ha visto entremezclado a lo largo de los milenios con distintas escuelas filosóficas y religiones.

A fin de aclarar un poco el origen del yoga y diferenciarlo de diversas religiones como la Vedanta o el Hinduismo, el actual gobierno de India, encabezado por Narendra Modi ha expresado en forma categórica que el yoga es anterior a todos los sistemas religiosos de India.

Reordenado hacia el siglo II a.C. por un santo de nombre Patánjali, hace menos de 100 años fue vuelto a explicar por Paramahansa Yogananda (1893 / 1952), esta vez para el hombre occidental, razón por la cual Paramahansa Yogananda es considerado Padre del Yoga en Occidente.

Sin embargo, Yogananda destaca el  hecho de que los grandes credos son coincidentes en los principios que sustentan y diferencia a éstos del yoga, al que considera una ciencia, para desarrollar la espiritualidad partiendo desde cualquiera de las religiones verdaderas. (Se refería como verdaderas a las religiones que fueron validadas con el transcurso de los siglos Hinduísmo, Judaismo, Budismo, Cristianismo, Mahometanismo, etc.)

En el Prefacio del libro “El Yoga de Bhagad Guita” se destaca su definición de Yoga: “El yoga es una profunda ciencia cuyo objeto es el desarrollo del infinito potencial de la mente y el alma humana.”  Es necesario remarcar en esta definición la palabra “ciencia” pues la filosofía nos enseña que “ciencia” y “religión” pertenecen a dos tipos de conocimientos distintos; uno basada en la técnica de  ”la teoría, tesis y demostración” y la otra en “la reflexión del pensamiento sumada a la fe”.

Para comprender mejor cual es la relación que guarda el yoga con la espiritualidad y la religión conviene hacer una analogía con la música:

¿Podemos decir que el piano es la música, o que el ejecutante o la partitura lo son?

No, la música surge por la combinación de esos tres elementos: “ejecutante”, “partitura” e ” instrumento”.

Ahora bien:

“La partitura” ocuparía el lugar correspondiente a los libros sagrados de cualquiera de las religiones tradicionales (Biblia, Bhagavad Guita, Coran, etc). Estos libros, al igual que una partitura, nos dicen todo en relación a la espiritualidad (“la música”), pero la partitura no suena por sí misma.  No es música.

“El ejecutante” sería el buscador espiritual o el creyente. La persona que desea incorporar a su vida esas enseñanzas.  “El ejecutante” por si sólo tampoco suena, solamente puede accionar sobre el instrumento.

“El instrumento” es nuestra mente, la que conecta al ejecutante con la “partitura” de su religión. Como consecuencia de esa combinación surge la “Música”; es decir, surge su espiritualidad.

Esta espiritualidad que se manifiesta a través de su estado de consciencia, está determinada por el grado de conexión que ha logrado con lo divino, como producto de las experiencias internas (místicas) y de haber asimilado con todo su ser los valores y enseñanzas contenidas en su religión y aplicarlos en su vida.

Pero siguiendo la analogía con la música, ¿Qué sucede si el “instrumento” de nuestra mente está desafinado? Por muy bella que sea la partitura (por muy elevada que sea la religión) y aun contando con la mejor intención del ejecutante, la música sonará muy mal. En la práctica musical aun los más rudimentarios instrumentos de percusión requieren algún tipo de afinación. Es necesario “afinar” el instrumento de la mente.

En el cristianismo la idea de que la mente es un instrumento ineludible para desarrollar la espiritualidad se expresa claramente en lo que probablemente sea el versículo más importante de los Evangelios: Cuando a Jesucristo se le pregunta cuál es el mandamiento de mayor importancia, él responde: “Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con todo tu ser y con toda tu mente.” (Mateo 22:37, Lucas 10:27)

Paramahansa Yogananda, recuerda permanentemente la cita bíblica “Aquietaos y sabed que yo soy Dios.” No es posible una experiencia espiritual si la mente no se encuentra sosegada. Este concepto ha sido refrendado a través de los milenios por todas las grandes religiones.

El  yoga, como método científico ofrece la posibilidad de educar la mente, pacificarla y desarrollar su potencia para aumentar su sintonía y receptividad con lo divino. De esta manera se acelerará el surgimiento de la espiritualidad del practicante,  y  tendrá lugar la experiencia mística en la que indefectiblemente desembocará la práctica correcta de cualquiera de las grande religiones.

El gran Maestro lo dice con inigualable claridad en un pasaje del libro “El Yoga de Jesús*1:

“Todas las religiones verdaderas conducen a Dios, pero algunos senderos implican mayor demora, en tanto que otros son más cortos. Sin importar cuál de las religiones dispuestas por Dios sea la que uno siga, las creencias de todas ellas se fundirán en una ÚNICA e IDÉNTICA experiencia común de Dios. El yoga es el sendero unificador que transitan todos los buscadores religiosos a medida que se acercan finalmente a Dios. Antes que uno pueda llegar a Él, debe existir el “arrepentimiento” que aparta de la ilusoria materia a la conciencia y la dirige hacia el reino de Dios que mora en nuestro interior. Este recogimiento de la conciencia lleva la fuerza vital y la mente hacia adentro (…). La unión final con Dios y las etapas que comprenden esta unión son universales. Esto es yoga, la ciencia de la religión (…)

*1: El “Yoga de Jesús“: Resumen de los tres volúmenes de “La Segunda Venida de Cristo“, magistral interpretación de los Evangelios.

 

 

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Yoga, Patrimonio Inmaterial de la Humanidad: Recuperando la espiritualidad. (El Yoga que fue es el yoga que vuelve.)

 El  Yoga como  “sistema de investigación espiritual” . Ofrecerlo despojado de espiritualidad es como ofrecer un plato de comida sin comida.

Al Maestro Paramahansa Yogananda le llamaba mucho la atención la prodigiosa inteligencia de Albert Einstein; de hecho, en el capítulo “La Ley de los Milagros” de su famosa Autobiografía de un yogui, cita en varias oportunidades la Teoría de la Relatividad. Y no puedo evitar recordar a Einstein con su famosa frase “Dios no juega a los dados”, cuando observo el desarrollo que viene experimentando el yoga en los últimos años.

¿Es casual el gran desarrollo de la neurociencia, con el hecho de que India tenga un Primer Ministro practicante de yoga, junto con la decisión de la ONU de celebrar el Día Internacional del yoga, la Unesco designarlo como Patrimonio de la Humanidad y en simultaneo el estreno de la película Awake, la vida de Yogananda, considerado el Padre del yoga en Occidente?  Seguro que no es casual… Dios no juega a los dados.

Son señales ciertas de que transcurre un tiempo distinto para el yoga. Un tiempo signado por el cierre de un ciclo. Un tiempo signado por la seriedad, por el aclarar y poner en su lugar separando la paja del trigo.

Por otra parte, ¿Es casualidad también que esta notoriedad y difusión del yoga se presente ahora, cuando décadas tras décadas las religiones organizadas, que fueron los reservorios de la espiritualidad, han perdido cantidades importantes de sus adeptos? Tampoco lo es. El yoga, como práctica espiritual no religiosa y muy anterior a todos los sistemas religiosos, viene a apuntalar la espiritualidad del hombre occidental, sin distinción de credos ni ideologías.

Esto podría haber sucedido antes, pero no era tiempo. La mentalidad del hombre occidental no estaba preparada para entender la trascendencia del yoga. Quizás por la inercia del materialismo, el “karma” que motorizó la colonización de toda América, los ingleses y franceses por el norte, españoles y portugueses por el sur; el hombre occidental y especialmente el del nuevo continente, se quedó con lo único que pudo entender: El yoga como actividad física.

Pero el Hatha Yoga, la rama del yoga que se dedica especialmente al aspecto físico, representa en el mejor de los casos, tan sólo la octava parte del yoga (si aplicáramos una proporción directa a los 8 pasos de Patánjali). Más como aclara Yogananda en un pie de página de su Autobiografía “es una rama poco usada por los yoguis dedicados a la obtención de la liberación espiritual.”, que es en realidad la razón de ser del yoga.

De esta manera, reducido a una mera actividad física, un hecho material; y desprovisto de su filosofía, de su metafísica y espiritualidad, el Hatha Yoga poco a poco pasó de ser un método para mantener la salud y procurar la longevidad, a ser una moda y una mercadería no exenta de esnobismo.

Siguiendo la inercia natural del materialismo, en occidente nos dedicamos a reinventar el yoga, creando una diversidad de estilos, como una manera de apropiarse del yoga, poner el sello personal (incluidos patentamientos y propiedad intelectual, claro está), al punto de pretender registrar posturas de yoga como si hubieran sido inventadas por nosotros. (Tengamos en cuenta que hay fuentes serias que lo remontan a 15.000 años atrás, mientras que las más conservadoras solamente lo sitúan en 8 mil años)

No hace mucho, un famoso instructor de EEUU perdió un juicio con el Gobierno de la Rep. de la India, tras su pretensión de patentar algunas posturas de yoga como de su autoría. Y fue esta especie de fiebre del hombre occidental por crear nuevos yogas, lo que motivó al Primer Ministro de la India, Narendra Modi, a salir en defensa de esa antigua disciplina, que es universalmente reconocida como patrimonio de todos en su tierra natal.

Desde el Yoga-Acrobático, pasando por el Yoga-Fitness, el Yoga-Tango y tantos otros “estilos o sistemas de yoga”, hasta caer en el Yoga-Desnudo, o el Beer-Yoga, los occidentales no nos privamos de nada y dimos rienda suelta a la imaginación (y al comercio).  Pero no ha sido tanto los elemento que se agregaron a la práctica física del yoga (pesas, cintas, pelotas, temperatura ambiente y un largo etcétera) lo que ha desfigurado su concepto original, sino fundamentalmente lo que le ha sido quitado: Su espiritualidad.

El gobierno de la Rep. de la India ha logrado el reconocimiento internacional del yoga como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad a través de la UNESCO, posteriormente de que en Diciembre del 2014 la ONU, a solicitud del Primer Ministro Narenda Modi, designara el 21 de Junio como “Día Internacional del Yoga”.

Con una preocupación legítima sobre la difusión interna y la correcta comprensión a nivel internacional de esta valiosa disciplina de India, su gobierno creó el Ministerio de Ayurveda y Yoga. De esta manera, mediante el envío de instructores propios, formados en la práctica original del yoga, recorriendo los distintos países de occidente, el Gobierno de India planifica rectificar la práctica que hacemos del yoga, rescatando el Hatha Yoga a su estado original. Restituidas las bases de esta etapa del yoga, le queda al practicante, adeptos e instructores, de acuerdo a su comprensión, sumar en mayor o menor medida la espiritualidad del yoga, que es aplicable a cualquier religión o creencia, incluso el ateísmo.

Desde el sabio Patánjali (s.II AC) en adelante, e incluso muy anteriores a él, han sido muchos los yoguis y santos de distintas religiones que alcanzaron la iluminación. Paramahansa Yogananda (1893 – 1952), considerado Padre del Yoga en occidente define claramente en su Autobiografía al yoga como un “sistema de investigación espiritual”, y la meditación es su principal herramienta de investigación. Ofrecer el yoga al hombre moderno vaciado de su espiritualidad es como ofrecer a un hambriento un plato de comida sin comida.

“Aliviar el sufrimiento de un semejante significa ayudar a los demás como nos gustaría que nos ayudasen a nosotros si estuvieramos en las mismas condiciones.  Tanto si la persona necesitada se encuentra a nuestro alrededor  o en un país lejano – en cualquier lugar-, todo aquel que entre en estrecho contacto con nosotros, ya sea física, mental o espiritualmente, es nuestro prójimo.

El deber de asistir  a nuestros semejantes no consiste necesariamente en darles auxilio material. Proporcionar ayuda física al prójimo es bueno, y brindarle asistencia mental y moral para que pueda ayudarse a sí mismo es aún mejor; pero transmitirle la conciencia divina y liberarle de la ignorancia mediante la inspiración espiritual es la ayuda más elevada que puede ofrecerse. Se debe servir al prójimo de manera apropiada teniendo en cuenta esos criterios. “

Segunda Venida de Cristo, Vol 2, Discurso 53
Paramahansa Yogananda

“Para quien omite meditar no existe tranquilidad; para quien carece de paz, ¿cómo podrá haber felicidad?” 

(Cap II, Vers 66)  Dios Habla con Arjuna (El Bhagavad Guita)

 

07 de Marzo 2017
El Primer Ministro de la República de la India, Narendra Modi homenajeando a Paramahansa
Yogananda en el Centenario de la creación de Yogoda Satsanga Society of India.

 

 Link a una práctica básica de yoga promovida por el gobierno de India con motivo de la 1ª Celebración del Día Internacional del Yoga el 21 de Junio del 2015

Common Yoga Protocol 2016 Spanish

Pasado a papel (material gratuito): PRACTICA DEL YOGA PROMOVIDA POR EL GOBIERNO DE LA INDIA

Common Yoga Protocol 2017 Spanish